Cómo NO dar una charla de publicidad

No me considero una experta en dar charlas sobre publicidad (ni por asomo), principalmente porque nunca he dado una, pero sí he asistido a muchas durante estos últimos cuatro años de mi vida. He asistido a charlas sobre cualquier tema: publicidad en Internet, gestión de redes sociales, ¿qué es un briefing?, los puestos de trabajo en una agencia de publicidad, etc. Y, lamentablemente, muchas de ellas tenían algo en común. Ojo, no todas, ¿eh? Ha habido otras de las que he salido totalmente realizada, con ganas de comerme el mundo y con mil cosas apuntadas en la libreta. Es el caso de Creactividad, por ejemplo.

Pero muchas cumplen un patrón que, tanto a mi modo de ver como el de casi todos los asistentes con los que lo he comentado, es erróneo. Y no es que vaya ahora de guay tratando de dejar por los suelos a los que dan este tipo de charlas pero me gustaría que, si alguno de ellos llega por casualidad a leer esto, se plantee un poco mejor la próxima conferencia que vaya a dar.
Vayamos por partes.

Me he sentido tentada de titular este post “Los 7 pecados capitales de las charlas sobre publicidad”, pero no tendría mucho sentido porque el que se suele dar es siempre el mismo: la soberbia. Y se da en cuatro formas que os explicaré a continuación:

SOBERBIA (del latín “superbia”): deseo por ser más importante o atractivo que los demás, fallando en halagar a los otros. Carácter de aquel que, con una estimación hinchada de sus propias fuerzas o méritos, desprecia a los demás e incluso los trata con insolencia y desprecio.

Cómo no dar una charla de publicidad

nº1: La charla sobre “cómo gestionar las RRSS” de la que sales sin saber cómo gestionar RRSS
(se pueden sustituir las RRSS por cualquier otra cosa que esté de moda ahora como Facebook Ads, el Inbound Marketing, la relación con influencers, etc.)
Este tipo de soberbia se da en la mayoría de los casos. Y yo es que me imagino al ponente en su casa, al que acaban de llamar para que de una charla en la universidad, creando el nombre de la misma: “Vamos a ver… Quieren que hable sobre redes sociales, ¿no? Yo soy un crack, y ellos no han tratado este tema en la carrera… Pero muchos de ellos pasan de ir a las charlas a no ser que sean obligatorias, así que a ver cómo hago para hacerla atractiva… hmmm, sí, lo tengo”. Y así es como llegan al título que da nombre al problema nº1. Y claro, tú, como novata que eres en esto de la publicidad piensas “qué guay, viene alguien que sabe de esto a explicarme las herramientas para gestionar de forma eficaz las RRSS/cualquier otra cosa”. Y llegas preparada con tu libretita para tomar apuntes, dispuesta a aprender eso que no has podido aprender en las aulas. Pero, ¿qué pasa a continuación?
El ponente de turno empieza a hablar y se pasa una hora contándote su experiencia, cómo X persona le retuiteó X tuit, la campaña que hizo el mes pasado para X empresa, el número de seguidores que tiene en Twitter… Que oye, enhorabuena, crack. Pero yo he venido a que me enseñes cómo utilizar X herramienta, o a cómo hacer X publicidad, o a que me digas pistas para llegar a ser un buen copy, o a crear una buena tienda online.

nº2: “Mirad cómo molo, soy un publicitario genial”
Esta está muy relacionada con la anterior, ya que normalmente el tema principal de la ponencia se sustituye por la enumeración de todos y cada uno de los logros del ponente. Lo dicho, enhorabuena, ¿quieres un pin? Hay un dicho que dice algo así como “se sabe que alguien es bueno en lo suyo cuando son los demás quienes hablan bien de él”. O algo así. O a lo mejor me lo he inventado, pero es lo que pienso. Eso sí, no quiero decir que no haya que hablar bien de uno mismo. Es más, me parece que en este país tenemos la mala costumbre de infravalorarnos a nosotros mismos, mientras que en otros (como por ejemplo, en EEUU) se premia el hecho de que uno mismo se considere bueno en algo.
Ahora bien, con un límite. No te aproveches de que estás en una sala con chavales que aún no han terminado la carrera y por lo tanto, la gran mayoría, no ha entrado en el mundo laboral, para ponerte por las nubes y casi dar a entender que nunca llegarán a ser tan buenos como tú.

nº3: “Sois demasiado jóvenes para entenderlo”
Esta es la que más me revienta. Nuestro amigo el ponente está hablando de lo que sea cuando de repente hace referencia a X (ya sea Loquillo, Barrio Sésamo, los juegos olímpicos del 88 o cualquier otro personaje/acontecimiento/lo que sea que tuvo lugar en la década de los 80 o anteriores). Es entonces cuando hace una pausa, pone cara de autosuficiencia y suelta algo como “claro, que vosotros sois muy jóvenes y no sabéis quién es”. Claaaaaaaro. Porque todo el mundo sabe que los nacidos en la década de los 90 sufrimos cierto daño cerebral al nacer que nos impide conocer nada de décadas anteriores. Digo yo que debe de ser eso lo que piensan al soltar semejante estupidez, porque si no, no lo entiendo.
Llamadme loca, pero yo esto lo interpreto como un grito desesperado que en realidad quiere decir “estoy cagado de miedo porque tenéis un don innato para comprender el funcionamiento de las nuevas tecnologías y yo soy un carca que ha tenido que aprender a usar las pantallas táctiles a base de darles golpecitos y apretar, de modo que voy a presumir de algo sobre lo que ni vosotros ni yo tengo control alguno: mi edad frente a la vuestra”.

nº4: “Seguro que no conocíais este ejemplo, qué original soy”
Y, por último, la más típica de todas. Ese momento en el que toca lucirse y poner un pedazo de ejemplo super original con el que sorprender a la audiencia: un vídeo de una campaña que hizo Coca-Cola el año pasado, o el éxito de #ValeriaVenAElche, la nueva riña entre Burger King y McDonald’s…
Da igual el que escoja, porque, vamos a ver ¿de verdad cree que no lo hemos visto? Señor/a ponente… No pretendas sorprender con algo que hasta tus abuelos han compartido en Facebook. Y menos aún, a alumnos de publicidad, que probablemente ya han visto dicho vídeo en las clases de Fundamentos de la Creatividad o en Tendencias de la Publicidad. Si quieres ser original, trata de buscar un ejemplo que sea poco conocido, pero BUENO. Porque los hay a patadas.

Yyyy fin. Dime, ¿te has encontrado con algún ponente que cumpla alguno de los puntos anteriores? ¿Se da sólo en publicidad o también en otros campos? ¿Hay alguna otra cosa que hagan que te irrite tanto como a mí estas cuatro? ¡Quiero saber tu opinión! 🙂

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s