Mi experiencia con EF Education First en Brighton

Esta no es una experiencia actual, sino de hace ya casi seis años. También tiene que quedar claro que, aunque la gestión “central” de EF deduzco que es similar independientemente del destino, el funcionamiento de las escuelas y la organización de actividades depende mucho de la ciudad/país, así que yo voy a a hablar de lo único que he podido experimentar: curso de inglés en el extranjero, en Brighton (Inglaterra), modalidad internacional.

Si no me equivoco al ponerme a recordar, conocí la empresa Education First a través de un catálogo con información sobre cursos que me trajo mi madre, después de que llegara a su colegio. Estamos hablando de hace doce o trece años. Hojear el catálogo era uno de mis entretenimientos favoritos. Ver las fotos de las ciudades, escuelas, familias de acogida, residencias… Me hacía realmente feliz, y estaba deseando poder irme alguna vez en mi vida a un curso de inglés en el extranjero.

Y POR FIN en 2011 cumplí uno de mis sueños y reservé en marzo, más o menos, un curso de tres semanas en Brighton, en familia de acogida. Tengo que admitir que, aunque a día de hoy es uno de mis sitios favoritos en el mundo, Brighton no fue mi primera opción. Mi intención era ir a Bournemouth, que era la que más me había llamado la atención del catálogo peeeero se ve que no fui a la única a la que le llamó porque, para cuando fuimos a reservar, ya estaba agotado. Así que, ¡a Brighton! Y mucho mejor. Brighton es una ciudad con muchísima vida, un rollo hippie-vintage bien guay y tiene super buenas comunicaciones con todas las partes de la ciudad en autobús y con Londres en tren (1 hora).

Experiencia con EF pre-viaje:

EF tiene algo que me gustó muchísimo y es la sección “my EF” de su página web. Una vez inscrito en un curso, tienes acceso a tu propia cuenta de esta particular “red social”. En ella tienes toda la información de tu estancia en el extranjero, y un mes antes de que vayas a tu destino aparecen ahí mismo los datos de tu familia de acogida, el vuelo, etc. Y aquí viene la única “pega”, que afortunadamente se pudo solucionar:

EF deja bien claro que las casas de acogida no tienen por qué encontrarse en el centro de las ciudades. Es más, si no recuerdo mal, pueden estar situadas incluso a una hora de distancia de la escuela. ¿Y qué me pasó a mí, como gafe que suelo ser? Pues que me dieron una familia en Peacehaven, un “barrio” de Brighton a 10km del centro, a más de una hora en transporte público y con pocos horarios para ir y volver. Y claro, esto es un problema si luego quieres salir por la ciudad, quedar para tomar algo una noche o simplemente dar una vuelta después de las clases o ir a casa a cenar y llegar a tiempo para las actividades de la tarde-noche. Un rollo, vaya. Además, gracias a “my EF” conocí a una chica italiana (Marika) con la que congenié rápidamente, así que al enterarme de que íbamos a estar a varios kilómetros de distancia, me desilusioné un pelín. Por suerte, tras un par de llamadas a la oficina de EF, pedí poder estar en la misma casa que ella y ¡lo conseguí! Finalmente mi casa de acogida estaba en Lewes Road, a un par de calles del centro y con dos compañeras de habitación estupendas. Vamos, que lo que parecía el fin del mundo (soy muy dramática a veces, y con 17 años, MÁS), resultó tener una solución gracias a la insistencia de mi padre y a la buena gestión por parte de EF.
En cuanto al vuelo, tuve suerte porque era la primera vez que viajaba sola y coincidí con dos niñas que iban a también con EF a la isla de Wight. Eso quiere decir que había una azafata encargada de recogerlasnos, pasar por el control de equipajes, embarcar y acompañarlasnos hasta el punto de encuentro en el aeropuerto de Madrid. Una vez allí nos reunimos con una monitora de EF, esperamos a que llegaran otros estudiantes y ya nos fuimos en grupos (dependiendo de los destinos) a conocer a nuestros “leaders” poco antes de pasar el control para coger el vuelo a Londres.

Experiencia con EF durante el viaje:

El trayecto Alicante-Madrid-Londres-Brighton fue genial. En Madrid me pude encontrar con algunas españolas con las que ya había hablado previamente por “my EF”, el vuelo en British Airways fue increíble (el avión super amplio, zumo y galletas incluidas… una pasada para alguien acostumbrado a líneas low cost) y la llegada a Brighton muy chula. Nos reunieron a todos en un parque, vimos la puesta de sol, y al rato vinieron varios taxis a llevarnos a casa. Ese momento quizá fue de los “peores”. Primero, porque me metí en un taxi con una chica francesa desconocida (cosa que me agobió, ¡yo se suponía que iba a ir con Marika!). Peeero resultó que ella iba un par de calles más arriba de la que finalmente fue mi parada. Y segundo, la llegada a la casa. Eran alrededor de las 23:00, por lo que me recibió mi “host-mom” Eva en pijama y con cara de pocos amigos. Además, como buena casa típica británica, era increíblemente estrecha. Que, a ver, tampoco me esperaba un palacio, pero fue un poco decepcionante ver que mi maleta apenas cabía por las empinadas escaleras y que compartía una habitación de 4 metros cuadrados con otras dos compañeras (Elena -rusa- y Marika, mi amiga italiana con la que llevaba meses enviándome e-mails). Pero al pasar un par de días conseguí encontrarle su encanto. Y pasó lo mismo con la cena y el packed lunch. El choque al principio es un poco brusco, pero una vez te haces al sitio, lo ves todo con otros ojos. Es más, como a mi compañera no le gustaba la comida, al final acababa comiéndome yo los dos platos así que hambre no pasé 😀 Eso sí, nunca NUNCA me acostumbraré a las baked beans que acompañaban absolutamente todas las cenas. NO.

Eva, la cabeza de familia, era encantadora y aunque nos costaba entenderla a veces, nos dejó total libertad para entrar y salir. La casa era un poco caótica (llegamos a estar una noche hasta diez personas durmiendo en ella: nosotras tres, Eva, sus tres hijos -Skye, Niro y Tate, ADORABLES– y una amiga de Eva con sus dos hijos), pero nos lo pasamos muy bien y estaba al lado de la parada del autobús que nos dejaba en la mismísima Churchill Square.

El primer día conocimos a los “local leaders”, hicimos un tour por la ciudad (bajo una lluvia horrorosa) y la prueba de nivel. Al día siguiente nos dividieron en grupos teniendo en cuenta la modalidad del curso (normal o internacional) y el nivel (1-4). ¿Qué quiere decir la modalidad internacional? Que, pagando un plus, te aseguras de que no vas a coincidir con mucha más gente de tu misma nacionalidad en el grupo. En el mío concretamente, de unos 20 que éramos en total, sólo 3 éramos españoles. Esto te permite no crear el típico “ghetto” español y relacionarte con gente de otros países aka hablar siempre en inglés. Gracias a esto yo hice amig@s de Italia, Alemania, Francia y Austria 🙂 y gané mucha fluidez a la hora de hablar en inglés. 

Las clases estaban muy bien. Teníamos un libro de texto de forma que dábamos gramática, vocabulario y cultura inglesa. También hicimos algunas clases temáticas, como una sobre los Beatles gracias a que Nick, nuestro profesor, era super fan. Además, al final del curso hicimos otra prueba de nivel a modo de certificado de idioma.

El curso incluía también tres excursiones: dos a Londres (de un día entero) y una a Lewes, un pueblo cercano a Brighton con un castillo y mucha historia. Las de Londres fueron un día para hacer un tour por la ciudad y otro para ir de compras -a elegir entre Oxford Street y Camden Town-. Yo OBVIAMENTE elegí Camden y sé que no me equivoqué, porque estoy deseando volver de lo mucho que me gustó.
Además, como tuvimos tiempo libre, mis amigas Alice, Anna y yo decidimos ir por nuestra cuenta a King’s Cross como buenas potterheads para hacernos la típica foto en el Andén 9 y 3/4… pero nos la tuvimos que hacer en un tenderete que habían montado debido a las obras. ¡Algo es algo!
El tour rápido por lo más característico de Londres también me gustó, pero coincidió que fuimos un día que no había cambio de guardia en Buckingham Palace así que tendré que volver para verlo 😉 Eso sí, me enamoré de Covent Garden y me habría pasado allí horas ❤ ¡Otro motivo para volver!

A destacar:

– La relación con las monitoras de EF de mi grupo. Esto supongo que depende de muchos factores, pero yo debí de tener suerte porque congenié a la primera con mis monitoras (Hannah -brightoniana-, la “local leader” y Grazia -italiana-, la “activity leader”). No sólo eran gente que te decía qué había que hacer tal o cual día. Eran amigas con las que cotilleábamos, cantábamos, hacíamos barbacoas en la playa y con quienes teníamos bromas internas que los demás grupos no entendían. Fueron, sin duda, de lo mejor del viaje ❤
MIS CONVERSE. Después de AÑOS buscándolas (en España no las venden), POR FIN encontré en una zapatería del centro comercial de Churchill Square mis queridísimas Converse XXHi por SÓLO 50 LIBRAS, que vienen siendo unos 60€ (es decir, lo que te cuestan unas normales y basiquísimas en España, vaya). El momento de probármelas y ver que me venían bien y podía comprarlas fue sensacional.
– The EF Dance. Al parecer, cada año se escoge una canción famosilla para crear el “EF Dance”, un baile que bailan tooodos los grupos de toooodos los cursos de idiomas de tooodos los países de destino de EF. El de mi año fue con la canción “Blow” de Ke$ha y lo bailé tantas veces que a día de hoy lo recuerdo a la perfección 🙂
– Gay Pride Parade. Brighton es la ciudad más “gay-friendly” de Reino Unido y el primer fin de semana de agosto celebra el festival más grande del país para celebrar el Día del Orgullo Gay. Los monitores de EF nos avisaron de que iríamos a ver el desfile y todos nos pintamos arcoiris y corazones en la cara, nos pusimos sombreros divertidos, boas de plumas… Aquello parecía un carnaval 🙂 ¡Pero es que todo el mundo iba igual! Fue una experiencia muy guay ver el desfile desde primera fila.
– Snoopers Paradise. ¡¡¡Probablemente la mejor tienda del mundo mundial!!! Es una tienda de objetos de segunda mano en la que se pueden encontrar desde armarios a diapositivas de vetetúasaberquién, pasando por instrumentos musicales, ropa vintage y friki, joyas, objetos de decoración, videoconsolas… Es BRUTAL. Yo la defino siempre como ese lugar al que van a parar las cosas que pierdes.

Y, después de tres semanas maravillosas, el viaje llegó a su fin. De nuevo, no hubo problemas con los traslados (única pega: tuve que esperar muchas horas en Madrid hasta coger el vuelo a Alicante, pero tampoco fue un horror).

CONCLUSIÓN: “Mi experiencia con EF”

– Lo peor: la despedida. Hice TAN buenos amigos en esas tres semanas y me lo pasé TAN BIEN, que no quería despedirme de todos y volver a casa.
– Lo mejor: TODO.
– ¿Lo recomendaría?: Sí, aunque ahora con casi 23 años creo que no lo repetiría. Aunque en su momento me parecieron muy bien invertidos, a día de hoy emplearía el dinero del curso en viajar de otra forma. Lo que sí considero es que este tipo de viajes es ideal para cuando aún eres “peque” (13-18 años) o es la primera vez que viajas solo/no tienes ni pajolera idea del idioma del país de destino. Estás “vigilado”, tienes un grupo, varios monitores que te ayudan y a los que puedes acudir si hay algún problema, un horario de clases y actividades establecido, una familia de acogida (más o menos involucrada, pero que al fin y al cabo ahí está)… Y eso da mucha seguridad. Pero, por otra parte, tienes muchísima autonomía porque te toca desenvolverte por una ciudad desconocida en un idioma que no controlas del todo, y eso hace que te vuelvas más independiente.

Sin duda, viajar a Brighton con EF fue una de las mejores decisiones que he tomado ❤

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