Descubriendo la Pascua en Praga

Este año he tenido la suerte de poder viajar a Praga a mediados de abril y he podido vivir en persona algo que sólo había visto en los libros de inglés del colegio o las películas: ¡la Pascua!

Pascua en Praga

La verdad es que en cuanto a fiestas religiosas soy un poco (bastante) ignorante. Por ejemplo, en mi familia no hay ninguna tradición de celebrar la Semana Santa ni de ir a tomar la mona al campo. Esto último es algo que sí he hecho durante mis años de colegio (y lo que MOLABA hacer la mona en clase con forma de animales y cosas raras, ¿eh?) pero que tampoco echo en falta. Como digo, ya que no tengo interés por ninguna religión, no me suelen interesar mucho sus respectivas fiestas. PERO siempre me ha llamado mucho la atención que en España se celebre la Semana Santa principalmente con procesiones (a mi modo de ver, un tanto aburridas) y en gran parte de Europa se pinten huevos de colores y demás cosas más alegres y festivas. Repito, por si acaso, que esto es sólo mi forma de verlo y que entiendo y respeto muchísimo las preferencias de cada uno respecto a religión/fiestas que celebrar. Pero el caso es que a mí siempre me ha llamado mucho más la atención el segundo tipo de celebración.
Una de las cosas que más me gusta es que no sólo se celebra la parte católica, sino que lo que principalmente se mantiene tiene origen pagano: elementos como los huevos y el conejo de Pascua, que están relacionados con la fecundidad y el inicio de un nuevo ciclo (la Primavera).

Pascua en Praga

Recuerdo haber pintado alguna vez huevos de colores en el colegio, o haber jugado a buscar huevos de chocolate por el patio gracias a algún profe de inglés guay. Pero nunca lo había llegado a ver como algo más que un juego. Hasta hace una semana.

Como he dicho, fui a Praga (República Checa) a pasar una semana de vacaciones y lo que vi me encantó. Y me resultó un tanto confuso también. Ahora me explico.
Prácticamente todos los rincones de la ciudad estaban decorados con huevos de Pascua, conejitos o ramas con cintas de colores. Además, en cada plaza había un mercadillo con artesanía, comida y música en vivo. De entre todos destacaba el de la Plaza Vieja por su tamaño y su localización (junto al famoso reloj astronómico y, por lo tanto, lleno de turistas).

Pascua en Praga

¿Que por qué resultaba un poco confuso? Supongo que para quienes estén acostumbrados a vivir esta festividad todos los años, no lo será, pero para mí sí ya que entre el frío y los mercadillos aquello parecía Navidad. Y no lo digo por decir. Hace un año viví la Navidad en Alemania y se diferenciaba bien poco (por los huevos pintados, poco más) de lo que viví en Praga la semana pasada. Temperaturas bajas, vino caliente, dulces típicos, casetillas con el tejado blanco como si fuera nieve… ¡Si hasta sonaban villancicos de fondo! Y claro, constantemente tenía la sensación de haber vuelto a diciembre.

Pascua en Praga

Como he dicho, prácticamente toda la ciudad estaba adornada con huevos pintados de colores. ¡Y me parecen preciosos! Además, es una manualidad relativamente fácil de hacer. Basta con agujerear un huevo por arriba y por abajo y soplar para que salga el huevo en sí. Una vez limpio, se puede pintar de cualquier forma que se nos ocurra. En los mercadillos llegué a ver algunos ¡agujereados! Pero también es cierto que no todos eran huevos reales, ya que muchos estaban hechos con madera (un acierto, ya que así no se rompen y se puede decorar con menos tensión en el cuerpo).

Pascua en Praga

Otra cosa que mola de la decoración en esta época son las cintas de colores en los árboles. Hasta por calles en las que no había mucho ambiente, los árboles lucían cintas anudadas en sus ramas. Llegamos a la conclusión de que es como una “llamada a la Primavera”, ya que con el frío algunas plantas aún no han tenido la oportunidad de florecer. La verdad es que es una decoración tan sencilla que resulta preciosa.

Y, por supuesto, no nos olvidemos del papeo (que representa, como poco, el 50% del viaje) 😀

Pascua en Praga

En este caso no voy a centrarme en comidas típicas de la pascua en Praga porque realmente no llegué a tomar nada 100% típico de la época, peeeeeeero lo que sí probé y de lo que me enamoré fue del trdelník. El olor que sale de cada puestecillo donde los hacen es DELICIOSO. PERO QUE MUY DELICIOSO. Te alimenta de sólo olerlo.

El trdelník es un dulce originario de la cocina eslovaca (o húngara, según dónde busques la información) que está elaborado con una masa de harina que se enrolla en unos palos (trdlo) y se asa a fuego de brasas. Sin duda alguna ha pasado a estar en mi lista de dulces favoritos. El dulce en sí es una espiral hecha con masa de harina que se revuelca sobre una bandeja llena de canela, trocitos de nueces/almendras y azúcar. Una vez recubierto, se pasa por las brasas hasta que queda crujiente y listo para comer. Este sería el tradicional, pero hay variaciones: relleno de nutella (que fue el que probé y OH DIOS MÍIIIO), de helado, de nata montada, de frutas, crema de vainilla o de pistacho, etc. Vamos, que fue todo un descubrimiento y que junto a un buen vaso de vino con miel o ponche caliente, es la merienda perfecta 🙂

Pascua en Praga

Así que, si viajas a Praga y tienes la oportunidad de probarlo… ¡HAZLO! No te arrepentirás 😉

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