Mi experiencia en el 42º Encuentro General del Douzelage

Como os conté hace unos meses, fui seleccionada para formar parte de la delegación juvenil alteana del 42 Encuentro General del Douzelage. Para poneros un poco al día, os diré que participé en un concurso que organizó la Concejalía de Educación de mi pueblo (Altea) en el cual había que presentar una idea torno a la temática del encuentro: “Refugees in Europe – a challenge for us as Europeans, which we can only manage jointly. Europe has to get to the citizens again”. Mi idea la podéis ver en el post dedicado a ella.

Douzelage

El caso es que este año la reunión del Douzelage (que es una asociación de ciudades europeas hermanadas a la que pertenece Altea) era en Bad Kötzting, Alemania, así que allá que nos fuimos el equipo alteano el jueves 11 de mayo. Este encuentro tenía tres “secciones” dedicadas a cada grupo de delegados: el encuentro general (para tratar temas de gestión de los ayuntamientos), el encuentro de educación y el juvenil. Yo, como ya he dicho, participé en este último y la verdad es que me lo pasé genial. Es una auténtica pena que solo durase dos días (teniendo en cuenta que jueves y domingo los dedicamos a viajar pasando por los aeropuertos de Alicante, Zurich, Munich y Frankfurt). En tan poco tiempo apenas puedes conectar con la gente, pero aún así estoy muy contenta de cómo fue todo.

Kotzting

11 de mayo: Llegada a Bad Kötzting

Llegamos un poco justos de tiempo así que, nada más dejar las maletas en el hostel, una furgoneta (que luego estuvo “a nuestro servicio” todos los días y eso fue MUY GUAY) nos llevó al Jahnhalle, un teatro alemán de más de 100 años donde tenía lugar la cena de bienvenida con las tasting tables. Lo de las tasting tables no era nuevo para mí, porque en los dos intercambios de Erasmus+ en los que he participado se han hecho noches internacionales en las que teníamos la posibilidad de probar comida de diferentes países. Eso sí, nunca había tenido tanta variedad disponible, ya que además de las mesas con cosas de los 28 países participantes también había una zona con comida típica de los países de los refugiados que viven en Bad Kötzting. Probé pierogui (mi comida polaca favorita, una especie de empanadillas/ravioli gigantes rellenos de patata), arroz con fideos de Irak (con un montón de especias y verduras, buenísimo), tostadas de Letonia, galletas alemanas, etc.
En general la primera noche fue algo surrealista por la pedazo de fiesta que tenía la gente montada (miembros del Douzelage y gente del pueblo) bailando canciones de hace mil años tocadas por una “orquesta” formada por dos señores mayores con dos teclados. Pero de raro que era, acabó resultando muy guay. Lo mejor de todo fue que Mari Ángeles (delegada del ayuntamiento) conocía a la mayoría por haber acudido a anteriores reuniones así que rápidamente nos presentó a todos y, por ejemplo, pudimos conocer a uno de los fundadores del Douzelage, Karel Majoor (el que fue alcalde del pueblo holandés cuando se creó).

Cuando acabó la fiesta nos volvimos al hostel y mi compañera, Charlotte (de Sherborne), y yo caímos rendidas sin importarnos mucho la primera impresión que nos había dado el sitio. Las luces del pasillo no se encendían, sólo teníamos una llave por habitación compartida… Aunque luego resultó que la habitación en sí estaba bastante bien.
Lo que también estuvo muy bien fue el desayuno, y nos vino muy bien que lo fuera porque nos esperaban dos días llenos de actividades.

12 de mayo: Talleres y debate sobre la acogida de refugiados

El primer día lo empezamos con talleres en el colegio del pueblo. Había 3 propuestos: baile tradicional, percusión y cocina bávara, y yo claramente me decanté por el tercero. Aunque estuvo muy bien ver todo el proceso de preparación del típico plato de cuello de cerdo al horno + patatas + semmelknoedel + sopa con leberspätzle + ensalada de pepino, habría estado aún mejor haber participado más ya que se trataba de un taller… Peeero lo mejor vino después, que fue cuando pudimos comérnoslo todo 😀

douze

Esa misma tarde tuvo lugar la primera reunión oficial de todos los delegados juveniles del Douzelage, donde pusimos en común los resultados de la búsqueda de información y las encuestas que habíamos hecho en casa sobre la temática general: los refugiados en Europa. Lo que más me sorprendió de este momento fue descubrir que los representantes de algunos países (Malta y Letonia, principalmente) no sólo estaban en contra de la acogida de refugiados, sino que desprendían cierto odio cuando se referían a ellos. “Desde que hay refugiados hay más delitos como robos o violaciones”, “Deberían poner más de su parte; no tienen trabajo y quieren que les demos dinero” o “No lo estarán pasando tan mal si tienen smartphones” sólo fueron algunos de los comentarios que se escucharon durante el debate. Y os aseguro que se pone la piel de gallina de pura rabia al escuchar hablar así de quienes han tenido que huir de sus casas por verse inmersos de la noche a la mañana en una guerra que no va con ellos. Por suerte, la gran mayoría sí estaba a favor de la acogida de refugiados, aunque también es cierto que todos coincidimos en que la gestión por parte de los países y de la Unión Europea en general deja mucho que desear. Sin ir más lejos, España se comprometió a acoger a 17337 refugiados antes de septiembre de 2017; estamos a junio y sólo se han acogido poco más de 1000.

arnbruck

Unas horas después vinieron a buscarnos varios autobuses para llevarnos a Arnbruck, un pueblo cercano a Bad Kötzting donde nos esperaba una noche con espectáculo incluido. Resulta que en este pueblo son muy fans de la artesanía hecha con cristal, por lo que absolutamente todo está decorado con cristal moldeado y coloreado. El “espectáculo” consistía en ver cómo los trabajadores de Weinfurtner Glasdorf soplaban el cristal de colores y le daban formas.

arnbruck

Fue muy chulo porque cuando está recién salido del horno (que, por lo que nos contaron, lo tienen encendido siempre) el cristal parece auténtica miel y es una pasada ver como se hincha al soplarlo. Después cenamos en el restaurante que hay sobre el mismo taller donde trabajan el cristal, y entonces ya sí hicimos más “piña” entre todos los jóvenes. Y es que esto es lo más guay de estos encuentros internacionales, ya sea el Douzelage o un intercambio juvenil de Erasmus+: conocer gente de otros países y congeniar en apenas unas horas de convivencia.

chicas douzelage

Conforme fui conociendo más a las distintas delegaciones, me fui sorprendiendo al ver que el encuentro del Douzelage no era como me lo imaginaba. No es por “presumir” pero nuestra delegación era de las pocas que estaba bien formada (dos representantes del ayuntamiento, uno de educación y dos jóvenes menores de 30 elegidos por concurso y no “a dedo”). Otras muchas consistían en un grupo de jubilados que aprovechaban la ocasión para viajar, o colaban en la delegación juvenil a adultos de más de 40, o los asistentes al encuentro de educación no tenían nada que ver con la misma. Que oye, por una parte me parece genial que vaya quien quiera (porque realmente la subvención de la Unión Europea sólo cubre a los delegados oficiales y los demás se lo pagan ellos todo como no-delegados), pero creo que una oportunidad como esta de poner en común opiniones y experiencias sobre un tema tan importante como es el de los refugiados en Europa debería aprovecharse para aportar y recibir información útil y “al día” (de cómo se gestiona este tema en centros educativos, desde los ayuntamientos, etc.).

Altea

13 de mayo: Debate sobre Europa, Observatorio y cena de despedida

La segunda mañana en Bad Kötzting la empezamos haciendo algunos “energizers”, muy típicos de este tipo de encuentros juveniles. Nos reunimos todos en el campo de fútbol cercano al hostel y allí hicimos un par de juegos en equipo que tienen como objetivo mover y motivar a la gente antes de hacer una tarea más tranquila y seria. El tema de esa mañana era el siguiente: Qué supone el DouzYouth para los jóvenes. Aunque el Douzelage como asociación cumple ya 26 años, la delegación juvenil de ésta nació hace poco más de un año, por lo que aún es necesario seguir trabajando para que llegue a ser un pilar principal de la asociación. Juntos propusimos ideas para dar a conocer esta iniciativa para que todos los jóvenes de cada uno de nuestros municipios conozca qué es el Douzelage. La verdad es que estaría genial que esto fuera algo más conocido, porque como ya dije en el anterior post, yo no tenía ni idea de la existencia del Douzelage hasta que vi el cartel anunciando el concurso de pura casualidad mientras paseaba.
Al final terminamos haciendo por grupos un listado de pros y contras de la Unión Europea, principalmente desde la perspectiva de los jóvenes, mientras Lizzie (la presidenta de la delegación juvenil) presentaba a los miembros del encuentro general los resultados del debate del día anterior.

foto grupo

Cuando llegó el mediodía, fuimos todos a Kurpark a hacernos la foto oficial de grupo (si miráis abajo a la izquierda, la quinta personita soy yo 🙂 ) y a comer en Lindner Bräu para después coger una furgoneta hacia el Observatorio Geodésico de Wettzell. He de decir que entre el sueño que tenía (la noche anterior hubo fiesta y era la hora de la siesta) y lo poco que sé de este tema, la visita al Observatorio no me entusiasmó, pero lo que sí me pareció realmente guay fue ver/comprobar la rotación de la Tierra. Que sí, que todos hemos ido al cole y sabemos que está en rotación, guay. Pero mola mucho cuando ves cómo dirigen una de las antenas gigantes a Casiopea y la dejan parada, de forma que se ve en la pantalla cómo -conforme se va moviendo la Tierra- la deja de detectar.

observatorio

Finalmente, ya de vuelta en Bad Kötzting, tuvimos la cena de despedida. Antes hubo un acto en la plaza del pueblo que no sabría describir muy bien porque, como el hostel estaba a tomar viento, Charlotte y yo llegamos algo tarde y costaba entender qué hacían un hombre con un látigo gigante dando vueltas, unas chicas con trajes tradicionales posando para las fotos y un grupo de hombres (con trajes tradicionales también, que los alemanes son muy fans de todo esto) tocando unas trompetas junto a la fuente del ayuntamiento.

final

El caso es que después de aquello nos fuimos a cenar y, sin duda alguna, fue la mejor cena de todas. Nos reunimos todos los asistentes al Douzelage en una sala enorme y mientras cenábamos tuvimos música en directo de la orquesta Weißenregen. Después vimos las actuaciones de los talleres de percusión y baile y el alcalde (que me encantaba por lo super sonriente que estaba siempre) hizo un discurso de agradecimiento dando por finalizado el 42º Encuentro General del Douzelage.

¡Y eso fue todo! Como ya he dicho, es una pena que lo que son las actividades sólo durasen dos días, porque habría sido genial haber podido pasar más tiempo en Bad Kötzting con el resto de delegados. Aún así, me alegro un montón de haber tenido la oportunidad de participar en el encuentro de este año y de haber descubierto una iniciativa tan chula como es el Douzelage ❤

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