Experta en ¿no serlo?

¿Conocéis la sensación que se tiene al hacer algo nuevo?
En mi caso, suelo sentirla un poco antes. El pensar “voy a hacerlo”, “ahora o nunca” y el “ya no hay vuelta atrás” es lo que me produce ese cosquilleo en la tripa que da ganas de reír y es más efectivo que tres o cuatro tazas de café.
Luego en cambio, cuando ya estoy haciendo ese ALGO nuevo, es como si yo misma saliera de mí. Como si de repente me alejara de mi cuerpo y lo viera todo desde lejos, como una espectadora más en vez de como la que está llevando a cabo la acción. Siento que floto, que no soy yo esa que está hablando con ese chico tan guapo, esa que está a punto de caer por la rampa de una montaña rusa o a punto de coger ese avión a un país o ciudad desconocida. Supongo que es por eso por lo que, cuando toda la euforia y la adrenalina se desvanecen, recuerdo todo como si se tratase de un sueño. Como si, de nuevo, no hubiera sido yo la protagonista sino una simple actriz de reparto que pasaba por ahí.
El caso es que, aunque luego lo recuerde todo como si estuviera borroso o no hubiera llegado a pasar, la sensación de antes, ese cosquilleo, es una de las mejores sensaciones que he llegado a tener en mi vida. El pensar “¿eso lo he hecho yo?” le da emoción a mi vida, una vida un poco rutinaria que de vez en cuando se llena con pequeños momentos como los que acabo de describir. Hace un tiempo pasé por una de esas situaciones y el temblor de manos de después, de “NOPUEDESERQUEACABEDEPASARLOQUEACABADEPASAR” me duró como dos o tres horas. Y la euforia duró más o menos lo mismo. Mi vida diaria (como la de casi todos) es bastante rutinaria, sí que pensé: ¿por qué no hago algo para que cambie? ¿Por qué tengo que esperar a que me pase algo? Si hace poco descubrí que yo misma puedo hacer que mi día a día no sea tan rutinario sólo con un poquito (va, más bien un “muchito”) de motivación (que también puede venir provocada por una buena dosis de cafeína) y decisión, ¿por qué no lo hago más a menudo?
Pueeeees bien. Aquí era a donde quería llegar. Después de pasarme meses (y meeeses y meeeeeeses) pensando en la posibilidad de hacerme un blog, de dar a conocer al mundo mundial lo que se me pasa por la cabeza, he conseguido encontrar el “pegamento” entre mis ganas de escribir y un motivo por el que escribir: HACER COSAS NUEVAS. Tan simple como eso. Desde probar una comida exótica a tirarme en paracaídas (mamá, no te asustes, si alguna vez me decido a hacerlo, te lo contaré una vez lo haya hecho, no antes).
Así que mi idea es la siguiente: ir probando cosas nuevas (¿una al mes? ¿tal vez dos?) y contar mi experiencia por aquí. Porque es justo eso lo que pretendo, EXPERIMENTAR.
En una conferencia sobre “marca personal” (la idea surgió mientras estudiaba Publicidad y RRPP y soy muy friki-proactiva voy a toda charla/conferencia/cursillo/loquesea que me pille cerca) una profesora mía a la que tengo mucho aprecio comentó que para promocionar la marca personal de uno hay que “buscar aquello en lo que se es experto y explotarlo”. Así que me puse a buscar aquello en lo que podía considerarme una “experta”. Me gusta cocinar, leer, escribir, jugar con mis perros, hacer manualidades rollo ArtAttack, hacer deporte, comer helado, ir a parques de atracciones… Pero para nada me considero una experta en nada de eso.
Así que ese es otro de los motivos por los que he decidido crear este vertedero de pensamientos.

¿Sabéis qué os digo? Por fin he dado con eso en lo que me puedo declarar “experta”.
Porque sí, como bien dice el título del blog, “soy experta en no serlo”.