Natale al sud: una navidad diferente

Y no, esto no es una reseña de la película que hace poco descubrí que existe con este mismo nombre. En este post vengo a contar la experiencia de mi ruta por el sur de Italia en plena Navidad 🙂

Pero, antes de que se me olvide, tengo que decir que por fin puedo tachar una de las cosas de la lista “Tanto por hacer” que llevaba tanto tiempo queriendo cumplir. Y esa cosa es… ¡la número 26!
Sí, después de seis años y medio me he reencontrado con una de las amigas que hice en Brighton, con la que he seguido en contacto desde entonces y a quien aprecio muchísimo. Es más, sin ella no habría podido hacer esta ruta sureña de la que vengo a hablaros. Ella es Grazia (o Grace, que es como prefiere que la llamen) y fue mi monitora durante el curso de inglés en Brighton que hice en el verano de 2011. De ella volveré a hablaros pronto en otro post, porque también tiene un blog y ha escrito un libro maravilloso y considero que todo el mundo debería conocerlo.
Como ya he comentado, hemos seguido en contacto estos años y cuando se enteró de que no tenía ningún plan concreto para la Navidad (a parte de saber seguro que no quería pasarla en casa -este año se trata de vivir nuevas experiencias-), no dudó en invitarme a su casa en Basilicata para “celebrar una auténtica Navidad italiana en el sur”. Así que me armé de valor y, tras una búsqueda intensiva de todos los medios de transporte existentes, compré billetes para pasar NUEVE horazas en bus Milán-Bolonia-Matera (y otras 9 Bari-Bolonia-Milán). También de este tema os hablaré en un post que llegará pronto, porque he visto muchas opiniones sobre la compañía con la que viajé (Flixbus) y me gustaría compartir por aquí la mía.

Pero volviendo al tema principal de este post: ¡qué bien me lo he pasado!
De verdad que considero super necesario hacer este tipo de cosas en la vida. Salir de la zona de confort, hacer algo que no tenía ni por asomo pensado, reencontrarme con amigos geniales que hice hace tiempo, conocer sitios nuevos, integrarme en una familia hasta el momento desconocida…
Debo decir que desde el segundo 1 me sentí increíblemente acogida. Mi amiga y su padre hicieron el esfuerzo de venir a buscarme la mañana del día de Navidad a las 9 de la mañana a Matera y, por si no fuera suficiente con eso, me hicieron un tour por el casco antiguo de la ciudad. ¿Pueden ser más geniales? ❤
Después, la llegada a casa y la comida de Navidad con toda la familia fue incluso mejor. Qué simpáticos todos, qué buenísima la comida (y cuánta… no exageraban cuando me decían en Milán que se vuelve del sur pesando unos cuantos kilos más), qué ambiente más agradable. Imagino que para ellos también sería interesante/curiosa la situación de tener a una españolita desconocida, hablando un italiano bastante básico, en su comida familiar de Navidad.
Debo decir que una de las cosas más curiosas fue el hecho de que prácticamente todos hablaban en dialecto. ¿Qué quiere decir eso? Que me costaba la viiiida entenderles por mucho que me esforzase. Eso creó varias situaciones divertidas en las que algún miembro de la familia se dedicaba a traducirme en italiano lo que iban diciendo los demás. El caso es que, como ya comenté en otro post, yo sabía que existen diferentes dialectos en Italia, pero nunca había escuchado hablar en ellos hasta ese momento. De verdad, ¡qué situación más divertida! Había momentos en los que os juro que parecía que estuvieran hablando en otro idioma.

Como he dicho, me sentí super acogida por toda la familia de mi amiga (padres, hermano, primos, tíos/as, abuelo/as) y aunque eso, por supuesto, me produjo un sentimiento de felicidad total, después, al procesarlo, me sentí algo triste. Me explico: eché mucho de menos a mis propios abuelos. Muchísimo. Estar con los abuelos de mi amiga y ver su relación con sus nietos e incluso conmigo me hacía muy feliz y a la vez muy triste. Porque daría lo que fuera por poder estar con los míos de nuevo, aunque sólo fuera por unas horas. Y, sinceramente, a veces me da envidia ver que hay quien con más de 30 años todavía tiene abuelos, e incluso con buena salud, mientras que a mí no me llegaron a ver siquiera cumplir los 18. Porque para mí, cuando ellos estaban, la Navidad tenía un poquito más de sentido.

El caso es que, en resumen, me sentí super a gusto, comí por los que no comieron (de verdad, a un nivel exagerado y delicioso: focaccia casera -de las del sur, que son como pizzas con base de focaccia-, lasaña, carne de caballo de Bernalda, por supuesto quesos y embutidos a tutiplén, orecchiete, troffie con salame picante y alcachofas que tengo que probar a hacer porque estaba buenísimo, ricotta con amaro siciliano a modo de postre, bizcochos caseros, pastelitos dulces rellenos de crema de Alberobello, verduras, etc.), conocí a gente maravillosa y tuve la sensación de inmersión total en Italia. Para poner un ejemplo, ¿habéis visto la película “Bienvenidos al sur”? ¿Recordáis la escena en la que el protagonista entra en diferentes casas y en todas y cada una de ellas le ofrecen café, sea la hora que sea? Pues algo así nos ocurrió la última mañana que dedicamos a saludar a todos los parientes de mi amiga. Me encantó, será todo un estereotipo, pero se cumple. Y menos mal que no acepté todos los cafés porque me habría dado un ataque de la taquicardia que me dan 😀

Pero no todo fue conocer gente guay y comer. También tuve la oportunidad de visitar sitios que no habría visitado de no haber sido por la generosidad de mi amiga al invitarme. Juntas visitamos Matera, le Tavole Palatine (Metaponto), Policoro (que es donde me quedé toda la semana), Alberobello, Bernalda, puedo incluso decir que estuve en Calabria porque fuimos a un bar en Rocca Imperiale (no me digáis que no es un nombre GENIAL para un pueblo) y Bari.

En primer lugar, Matera es preciosa. Ha sido elegida como sede italiana de la Capital Europea de la Cultura 2019, y no es para menos. Concretamente la zona más bonita es la conocida como los “sassi”, que son casas excavadas en la roca, ya que la ciudad antigua creció en altura en una ladera del barranco que hay junto al río. En definitiva, es una pasada. Todo tiene un toque beige que te transporta a otra época y parece ser que justo por eso se ha utilizado varias veces en películas sobre tiempos bíblicos como escenario para representar la antigua Jerusalén.

Matera

Le Tavole Palatine nos pillaban de paso entre Matera y Policoro y, aunque yo desconocía su existencia hasta que nos paramos a hacer la visita, me quedé maravillada. Reconozco que la historia no es ni nunca ha sido mi fuerte. Así que para mí fue un “shock” ver restos de un templo griego tan enorme y tan bien conservados ahí, en mitad de la carretera, en Italia. Parece ser que en su momento fue un templo construido en estilo dórico en 530 a.C. donde se rendía culto a la diosa Hera. ¿No es alucinante? Este tipo de sitios me parece que conservan una energía super intensa y me ayudan a visualizar todo aquello estudiado en las clases de historia del instituto. Ahora bien, por si no fuera suficiente con esto, ¡lo mejor vino cuando descubrí que los policoreses son descendientes de los mismísimos troyanos! Gracias a todo lo que nos explicaron en el Museo archeologico nazionale della Siritide (que se encuentra en Policoro) descubrí gran parte de la historia de la costa sur italiana y aprendí cómo era la vida de los habitantes de Siris y de la posterior Heraclea. Vamos, que Grecia me imagino que debe de estar muy bien, pero no es necesario ir hasta allí para ver templos y ruinas griegas.

TAVOLE PALATINE 2 TAVOLE PALATINE 1

En cuanto a Alberobello, fuimos a visitarla una mañana y también me dejó sorprendidísima. Se trata de una ciudad cuyo centro histórico está lleno de “trulli”. Un trullo es, como se ve en la fotografía, una casa hecha de piedra con un tejado en forma de cono. Ya conforme nos íbamos acercando a la zona empezamos a ver algún que otro trullo solito en mitad del campo, pero lo que hay en el casco antiguo es todo un enjambre de trulli. En la actualidad algunos están habitados y otros han sido transformados en tiendas y cafeterías, así que pudimos entrar a algunos para imaginar cómo era el interior antiguamente. Nos contaron que en la parte central, la del cono, a veces colocaban un falso segundo piso hecho con madera, para aprovechar el espacio y el calor que subía hasta la parte alta del techo. Además, muchos de ellos tienen símbolos dibujados sobre la piedra (se intuye que a modo de protección) cuyas temáticas son muy variadas. Hay desde símbolos paganos primitivos, pasando por elementos cristianos, por otros “mágicos” o basados en supersticiones y horóscopos, hasta referentes a la mitología griega o romana. Una visita recomendadísima si se está por la zona (pilla muy cerquita de Bari, además).

ALBEROBELLO

En Bernalda estuvimos sólo un par de horas para visitar a un antiguo profesor de mi amiga, pero aprovechamos para ir a la cafetería que se encuentra en la parte baja del edificio comprado por Francis Ford Coppola, cuya familia era originaria de esta ciudad. Además, descubrimos que su hija se casó en ese mismo edificio y que él mismo vuelve cada cierto tiempo a la ciudad, donde muchos le conocen a nivel personal y no sólo como director de cine.

Por último, mi parada final de esta ruta sureña fue Bari. El día 29 me despedí de tooooda la familia de mi amiga y cogí un bus Policoro-Bari, que es desde donde salía mi bus de nueve horitas en dirección Bolonia. Entre el cansancio que arrastraba conmigo y la maleta, tampoco me recorrí mucho la ciudad, pero sí tuve tiempo de ver el Lungomare (lo que en español vendría siendo un paseo marítimo), parte del casco antiguo, la basílica de San Nicolás (que me IMPACTÓ con los frescos del techo), la catedral y, principalmente, la estación de tren (de la “estación” de autobuses ya os hablaré en el post sobre Flixbus porque telita…). ¿Mi conclusión al visitar la ciudad? Es muy parecida a algunas ciudades españolas. Es más, me sentí como si ya hubiera estado allí antes, como si estuviera en Alicante, por ejemplo. Fue una sensación muy curiosa.

BARI

Y, ¡eso fue todo! Quien sea que dijera eso de que para que el tiempo se alargue no hay más que hacer cosas nuevas por primera vez, tenía toda la razón del mundo. Pasé entre Basilicata y Puglia sólo 5 días, ¡pero la sensación fue de haber estado allí dos semanas! Es curioso como, cuando lo estás pasando bien, el tiempo pasa rapidísimo, pero cuando lo miras de lejos se expande y parece mayor de lo que realmente era.

En definitiva, no me arrepiento para nada de no haber vuelto a casa por Navidad. A fin de cuentas, a mí la Navidad como tal me da un poco igual. A mi familia la vi tanto antes como después, y así tuve una oportunidad única y genial de vivir unas vacaciones diferentes. Esta Navidad, mi regalo ha sido ese. Una experiencia maravillosa más que me llevo conmigo ❤

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Mi experiencia en “Harry Potter: The Exhibition” en Madrid

Casualidades de la vida me llevaron a estar en Madrid uno de los días en los que tenía lugar la exposición de Harry Potter así que allí que me planté, ¡con maleta incluida!
Esta experiencia me ha dejado con muy buen sabor de boca, como buena fan de Harry Potter que soy. Pero igual por eso de ser tan fan también soy muy exigente, así que también ha habido muchas cosas que no me han terminado de convencer…


Pero antes de nada, como siempre, explicación. ¿Qué es “Harry Potter, the exhibition”?
Tal y como dice su página web: “Es una exposición itinerante de más de 1.400 metros cuadrados, donde los visitantes podrán admirar en primera persona cientos de objetos y artefactos utilizados en las películas de Harry Potter, disfrutar de los escenarios inspirados en los decorados de la filmografía, y sorprenderse con el increíble trabajo manual y artístico que se esconde tras el vestuario, el atrezo y las criaturas fantásticas originales de la película.La exposición incluye algunas de las localizaciones más populares de las películas, incluyendo la sala común y el dormitorio de Gryffindor™, aulas como la de Pociones o Herbología, y el Bosque Prohibido. Estos escenarios contienen cientos de objetos de atrezo, trajes y criaturas fantásticas que fueron utilizados durante el rodaje de la icónica serie”.

Vamos, ¡que no me la podía perder!

¡Alerta SPOILERS! Si quieres ir a la exposición y no quieres que te desvele nada, ve a leer otro post del blog y deja este para más adelante 🙂

Llamadme purista pero me molesta bastante cuando la gente va de “fan” de algo y luego no tiene ni pajolera idea. Y sé que algunos me diréis que no me tiene que importar lo que hagan los demás con su vida. Y cierto es. Pero me molesta cuando lo que los demás hacen me afecta A MÍ. Porque acaban pasando cosas como lo que me pasó en la exposición. Estaba LLENO de gente. ¡Y eso que fui a la sesión de las 10:30 en un martes! No me quiero ni imaginar cómo está a las seis de la tarde. Pero es que el problema no es que haya gente. Obviamente entendería que estuviera todo lleno de gente que REALMENTE quiere estar allí. Que, como yo y muchos otros, estaba deseando poder ir. Vale. PERO, tristemente, pude comprobar que no era así. A parte de la banda sonora de fondo y los efectos sonoros en las diferentes salas, lo único que escuché fueron comentarios del estilo “¿Ese personaje quién es?”, “Yo sólo he visto las tres primeras películas” o “A mí me gustan Gryffindor y Slytherin, la casa amarilla y la azul no molan”, “Mi casa favorita es la de Harry Potter”,“A mí los libros no me gustan, yo he visto las películas”, y un largo etcétera acompañado de niños correteando por todas partes pasando olímpicamente de la exposición.

Pero vamos a ver… No, no pido que se haga una prueba de frikismo antes de entrar en la que se tenga que sacar mínimo un 9,5 o, si no, te quedas fuera. Pido sentido común. No veo lógico pagar dieciocho eurazos para entrar a una exposición de cosas que prácticamente no entiendes donde lo único que vas a hacer es pasar el rato (hola, te hago una lista de mil opciones más para pasar una mañana en familia o con amigos y GRATIS) y, sinceramente, molestar a quien realmente va con ilusión de ver absolutamente todo, pararse a leer cada cartelito informativo y simplemente disfrutar de la experiencia. Padres del mundo, no llevéis a vuestros hijos a una exposición friki sobre algo que ni siquiera conocen. Y no me refiero sólo a Harry Potter (me vienen a la cabeza los momentos en el cine en películas de Tim Burton con niños pasando olímpicamente de la película a la que les han llevado sus padres porque era “de dibujitos”). Esto es una cosa que opino en todos los sentidos, no sólo en cuanto a esta exposición. Me parece la misma absurdez que llevar el logo de un grupo de música en una camiseta sin tener ni pajolera idea de quiénes son.

Creo que es más un ejercicio que deberíamos hacer a nivel personal, el analizar si algo nos gusta porque REALMENTE NOS GUSTA, o porque es la moda y ni siquiera nos preocupamos en investigar un poquito antes de ir/comprar. Me pasó igual en mi experiencia en Brighton, cuando vi que había gente haciendo lo mismo que yo (que llevaba años deseando hacer) y desperdiciaba el tiempo o estaba incluso a disgusto. Me pasa igual cuando voy a un concierto y veo gente que ni siquiera mira a los cantantes/a los grupos. Me-mo-les-ta.
¿La parte buena? Nunca había cola para hacerse una foto delante de algún cartel de Ravenclaw 😀

Cambiando de tema… Cuando me di cuenta de la casualidad de que iba a estar en Madrid un día en el que estaba abierta la exposición, casi me puse a dar saltos de alegría. Rápidamente compré la entrada y en el momento decidí pillar también la audioguía, con comentarios de los guionistas o de los directores de atrezzo y escenografía.
Pues bien, de esto último quería hablar también. De la audioguía. Igual mi problema es que voy con demasiadas expectativas. Igual hay más gente que piensa como yo. El caso es que os puedo jurar que cada vez que escuchaba uno de los comentarios me quedaba con cara de “¿en serio? ¿ya está?”.

Os pongo un ejemplo (inventado, no tengo tan buena memoria): Cuadro de Gilderoy Lockhart pintándose a sí mismo.

Audio: “Decidimos mostrar la soberbia y la vanidad del personaje poniendo un cuadro en el que se pinta a sí mismo”. Y ya. Fin. ¿En serio?
Sinceramente, la mayoría de los comentarios eran de una lógica aplastante de este estilo. Creo que es OBVIO el motivo por el que se decidió meter ese cuadro en la obra, pero… Yo qué sé, háblame de por qué escogisteis ese actor, cuánto tiempo tardasteis en modificar toda la sala hasta hacerla acorde a lo que teníais en mente, cómo adaptasteis la versión de los libros al formato audiovisual… ¡Hay taaaaantas cosas que se pueden decir que no resultan obvias y superficiales! Vale, no todas las pistas de audio eran del mismo rollo, pero sí la mayoría. Y yo, sinceramente, sentí que había tirado un poco el dinero. Quizá no todo, pero definitivamente esa audioguía no vale lo que se paga por ella.
En cuanto a la numeración de los comentarios… En fin. Sí, es cierto que a partir de cierto punto la exposición es libre por lo que, si quieres, puedes ir del final hasta el principio, empezar por la mitad o sólo ver la sección de Quidditch. PERO, aún así, creo que es importante que la numeración siga un determinado orden. ¿Tanto cuesta que, en el caso de que haya 20 puntos donde escuchar comentarios, se numeren del 1 al 20? Así no sería necesario ir con la mirada fija buscando un punto que puede que te hayas perdido en el camino. Así, si has escuchado el 1 y luego el 4, sabes que por en medio sólo te has dejado dos números. O mira, ni siquiera en orden. Simplemente saber que hay 20 y poder ir controlando cuáles has visto y cuáles no. Porque tal y como estaban en la exposición (79, 23, 46, 58, 13, 62, etc.). lo único que hacen es confundir.

Y por último en la sección de quejas: “Prohibido hacer fotos con flash o palo selfie”.
A ver, esto dentro de lo que cabe, lo entiendo. Lo del palo selfie molesta cuando vas sola y eres tímida y pasas te estar preguntando a todo el mundo que si te pueden hacer fotos. Pero al final se hace y no hay problema. Lo del flash… Obviamente se perdería la magia si doscientas personas a la vez estuvieran utilizando el flash. Pero, señores que han ideado la exposición… Poned zonas pensadas a hacer fotos con una luz decente, porfi. No tiene sentido que quieras hacerte una foto con el Expreso de Hogwarts y no se vea ni siquiera el propio tren.

Y una vez comentado todo lo que no me gustó, paseeemos a lo que ¡ME ENCANTÓ!
Una cosa que se me pasaba por la mente todo el rato al ver las cosas era, “¿pero realmente estas son las cosas que salen en las películas?”. La ropa, las varitas, los “trozos” de decorado… No sé, me cuesta creer que sea realmente lo que se utilizó y no una reproducción hecha a propósito para la exposición. Es tan… ¡especial!

Me pareció chulísimo poder ver todos los pequeños detalles en las urnas de cristal, como el giratiempo, los libros de magia (el del príncipe mestizo es… ❤ ), varitas, el cáliz de fuego, los periódicos… Todos están diseñados a la perfección y con unos detalles suuuper cuidados.

Y, por cierto: me encantó ver el Mapa del Merodeador, y como el original cuesta 30 eurazos y no me apetece gastarme eso en un trozo de papel, ya tengo en mente la próxima manualidad que haré en mi tiempo libre 🙂

Me pareció también muy guay el teatrillo del principio con la elección de la casa de algunos de los asistentes. Yo ya tengo más que claro que soy Ravenclaw y siempre lo seré 🙂 Pero fue diver ver a algunos niños pequeños emocionados por ver a qué casa pertenecían. Luego, la sala con las ocho pantallas en las que se van proyectando escenas de las películas… Wao. Me pareció una experiencia chulísima que ponía los pelos de punta. Mirases donde mirases veías escenas distintas y a la vez todas representaban la misma situación. Una pasada y una currada muy guay.

En cuanto a los efectos especiales de la exposición, el huevo de dragón en la casa de Hagrid que se movía de tanto en tanto, las mandrágoras chillonas (que supongo que a quienes trabajen allí no les harán tanta gracia como a los visitantes), la zona interactiva del Quidditch (¡qué ganas me ha dado de jugar al Quidditch muggle!), la marca tenebrosa flotando sobre Voldemort y los mortífagos como si fuera una nube de verdad (en verdad es una tontería pero el efecto que produce es una pa-sa-da), el boggart que hacía ruido… Aunque, vuelvo a decir, me habría molado ver algo igual un poco más realista. Con más movimiento, no sé. Quizá es demasiado pedir. Pero habría estado guay ver, por ejemplo, a los personajes de los cuadros moverse y escucharles opinar sobre los visitantes de la exposición.

Lo más realista: La pared llena de los mandamientos de Umbridge. Me pareció lo más realista de toda la exposición y al mirar esa laaarga pared llena de decretos me hizo sentirme dentro de la historia totalmente.


El detalle: Los cuadros de gatitos de la zona de Umbridge. Al principio no los vi y me llevé una desilusión, pero alcé un poco la vista y allí estaban 🙂 ¡No podían faltar!

Y por último, que no por ello menos importante… ¡Que el guardarropa costase sólo 1€ por persona! En la web de IFEMA costaba un riñón y yo ya estaba sufriendo. Imaginadme a las 10 de la mañana llegando a IFEMA con: una maleta tamaño cabina (que me hicieron abrir y, por lo tanto, sentarme después sobre ella delante de todo el mundo para poderla cerrar), una mochila, una chaqueta, un chaquetón, una bufanda de lana enorme y un cojín para el cuello. Mi solución, por si acaso me hacían pagar en el guardarropa por cada cosa individualmente, fue hacer un “pack” usando unas cintas elásticas que por casualidad de la vida mi madre me había dado el día anterior. Al final, como ya he dicho, por suerte sólo me costó 1€ (y aún así fijo que se forran con tanta gente al día).

Y… ¡eso es todo! Espero que os haya gustado y me encantaría saber si opináis lo mismo que yo sobre la exposición. ¿Soy demasiado exigente? ¿Os han gustado los mismos detalles que a mí? ¡Nos leemos! (Vuelvo por el blog el próximo 14 de enero peeeero podéis seguir mis aventuras por mi página de Facebook 🙂 ).

Mi experiencia en la Gorilla Gallery de Lush en Milán

Que soy una gran fan de la marca de cosmética Lush es algo que me resultaría difícil de ocultar. No hay más que ver el cajón donde guardo las cosas de baño y algunos de los posts que hay en el blog sobre la marca. Y mi afición a sus productos la descubre también cualquiera que entre conmigo a una de sus tiendas (aquí en Milán hay UN MONTÓN y va a acabar suponiendo mi ruina), ya que aprovecho la ocasión para explicar cómo funcionan los champús sólidos, las ventajas de los geles en formato naked, lo divertidas que son las gelatinas de baño… Vamos, que ejerzo el puesto de dependienta pero en vez de cobrar, ¡pagando! Peeeero resulta que aún me quedaba un gran desconocido por descubrir dentro de la gran familia Lush: los perfumes Gorilla.

logo lush

Y diréis, ¿Gorilla? Sí, así es como se llama la colección de perfumes de esta marca tan particular.
Gorilla es la colección de fragancias originales inspirada en el arte, la música y la vida cotidiana. Las colecciones de los perfumes Gorilla se dividen en volúmenes, al más puro estilo musical. Mark Constantine (uno de los fundadores de la marca) y su hijo Simon, maestros perfumistas de Lush, se inspiran en sus viajes y las personas que se encuentran en su camino para crear las fragancias.
Después de pasar por Berlín y Edimburgo, La Gorilla Gallery Vol. IV estuvo en Milán del 16 al 24 de septiembre, coincidiendo con la semana de la moda.

gorilla gallery

Cada una de las 14 fragancias que componen el Volumen IV se presentaron de una forma interactiva, multimedia y multisensorial, dando más importancia a la experiencia que al acto en sí de oler los perfumes. Esta colección en concreto explora temáticas importantes como el poder de las relaciones o el significado de la palabra “casa”.
Así que cuando vi que la Gorilla Gallery iba a llegar a Milán, no me lo pensé dos veces. Me planté a las 6 de la tarde en Porta Garibaldi, una zona totalmente desconocida para mí hasta el momento, y ya sólo con la imagen de la torre Unicredit y las torres del Bosco Verticale de fondo me quedé alucinada. Unos pasos más allá me encontré en Corso Como, la calle donde tenía lugar la Gorilla Gallery. Y cuánta gente, qué ambientazo y qué estilazo. Puede ser que el hecho de que fuera viernes en plena Semana de la Moda tuviera algo que ver, pero el caso es que me enamoré de aquella situación.
Finalmente encontré el local donde tenía lugar el evento y nada más entrar, al igual que ocurre en las tiendas, se me acercó un chico a preguntarme si podía ayudarme y que en qué idioma prefería hacer la ruta, italiano o inglés. A pesar de que entiendo bastante bien el italiano, me sentía muuucho más cómoda en inglés (sobre todo si no se trata de un discurso sino que tengo que intervenir en la conversación, jé), así que rápidamente vino a atenderme una chica majísima y empecé a descubrir la galería.
Pasé por un camino de piedrecitas, vi vídeos de campos de refugiados, me senté en una jaima con olor a té, incienso y pan especiado, conocí a la mujer que inspiró una de las fragancias a través de sus vestidos, sus fotos y su voz que sonaba por el teléfono, descubrí que se puede ser homeless pero también rentless y que las experiencias traumáticas pueden suponer un cambio a mejor en tu vida (aunque eso ya lo traía aprendido de casa 😉 ).

Una de las zonas más chulas de la exposición era el tanque de agua con la inscripción “This looks a bit like an elephant”, imitando un conocido grafitti del artista Banksy. El interior del tanque estaba inspirado en la historia real de Tachowa Covington, un personaje sorprendente que efectivamente vivió en un tanque de agua a las afueras de Los Ángeles durante una temporada.

El caso es que los perfumes de esta colección huelen genial. Son un poco caros, para qué negarlo. Pero a mí hubo un par que me encantaron y lo que hice fue ir coleccionando todos los pedacitos que me daban de cartulina impregnada en los perfumes para luego introducirlos en mi armario. Ahora mi ropa huele a Rentless y a I am Home 🙂

La tarde terminó con barra libre de cócteles y música en directo del grupo BarBoon Band, un proyecto artístico llevado a cabo por personas sin hogar.

¿Lo mejor? Una sala donde había disfraces, sombreros, caretas, gafas, una luz de discoteca… ¡Y podías hacerte fotos y gifs! Bastaba con tocar la pantalla, posar para las fotos y luego introducir tu email para recibirlas al instante. Me parece una idea genial como souvenir del evento 🙂

Analizando anuncios navideños de 2017

¡La Navidad ha llegado a Experta En No Serlo… en forma de análisis de anuncios!

Venga va, lo admito. La Navidad no es de mis cosas favoritas en esta vida. Como tradición a nivel religioso no me dice absolutamente nada, pero reconozco que me gusta ver todas y cada una de las manifestaciones navideñas que hay. Incluso ver cómo se vive en diferentes países, como ya tuve la oportunidad de vivir en el caso de la Pascua en Praga.
Peeero, volviendo al tema de mis cosas favoritas, la (buena) publicidad sí lo es. Por lo tanto, los anuncios de temática navideña me producen siempre mucha curiosidad. Hay algunos que me han llegado a emocionar a pesar de ser un poco Grinch, algunos que me han parecido muuuuy falsos y/o ñoños y otros, que han sabido interpretar la Navidad de una forma distinta a la de “juntarnos en familia, comer y darnos regalos”, me han parecido realmente guays.
El caso es que este año la época navideña me ha pillado en Milán y sin televisión, así que todas las referencias a los anuncios españoles que he tenido ha sido a través de redes sociales. ¿Solución? Este fin de semana me he puesto manos a la obra, he hecho una lista de los anuncios navideños de este año y… ahora sí que tengo una base sobre la que juzgar 😀

Empecemos con el esperado y mítico anuncio de La Lotería de Navidad de 2017. 
He visto muchos memes en Facebook, muchos comentarios en medios de comunicación… Y ahora que he visto las tres versiones (la de veinte minutos y las dos versiones reducidas: “La mirada de Daniel” y “Desde los ojos de Danielle”)… No lo entiendo. O sea, a ver, sí. La verdad, no lo entendí cuando vi las dos primeras versiones. Porque no sabía por dónde cogerlo. ¿Por qué un alien? ¿Cómo se enamora el tal Daniel de ella SIN SIQUIERA HABLAR? “Oye, que no sé quién eres, pero yo te quiero”. Literal. ¿En serio? En fin, una locura. Y bastante ñoño y metido un poco con calzador. Sí, con la versión larga se comprende un poco mejor la relación Daniel -“Danielle”, PERO sigue sin tener mucho sentido.
Además, creo que para poder entenderlo del todo es necesario ver el vídeo completo, el de veinte minutos. Y nunca me han gustado las campañas de televisión que te “obligan” a meterte en Internet para saber de qué va el asunto. Me siento como engañada cuando veo alguna así. A mi modo de ver, para eso es mejor hacer la campaña sólo a nivel online y dejarse de líos intentando abarcar todo o, por el contrario, hacer algo complementario rollo narrativa transmedia.
En cuanto a las “”””sutiles”””” referencias a Cataluña con el catatió y el “adeu” al despedirse los dos colegas, teniendo en cuenta la situación que se estaba viviendo en España cuando se emitió el anuncio… En fin, prefiero no pronunciarme, pero sí diré que me parece algo forzado.
En general, la verdad, esperaba algo más. Al encontrar la versión del punto de vista de Danielle, reconozco que sí me gustó la interpretación de “los humanos os pasáis la vida buscando la suerte y no sois conscientes de lo suertudos que sois desde el momento en el que nacéis”. Pero vamos que, sin absolutamente ninguna broma, creo que hasta prefiero el (ya mítico) “Pon tus sueños a jugar” de Raphael, Montserrat Caballé y compañía. Al menos ese tenía su punto cómico (algunos dicen que no fue hecho con esa intención… pero yo aún sigo pensando que sí que iban un poco con esa idea). Con decir que yo en su momento hasta me puse el “Nanananana” de Raphael como tono de llamada… Al menos, a su manera extraña y esperpéntica, se hizo notar, y no creo que se pueda decir lo mismo del de este año.
Eso sí, lo que más me gusta de este anuncio es las reacciones que ha causado en Internet. Sobre todo una que leí que decía que igual el mensaje que quiere transmitir no es “el mayor premio es compartirlo” sino “que te toque la lotería es tan poco probable como que una extraterrestre llegue a la Tierra y se enamore de ti”.

Cómo no, no podía faltar otro de los clásicos: el anuncio de Freixenet. Me parece una idea divertida tirar del estereotipo de que los argentinos hablan por los codos y tienen una labia muuucho mayor que la de los españoles.
También me gusta el hecho de reivindicar la tradición de los brindis y del “arte de brindar”, que no sé muy bien si se está perdiendo o es que nunca ha llegado a estar 100% instalado en nuestras costumbres.

Ahora bien, retomando el tema de antes de campañas publicitarias de televisión que te “obligan” a acudir a Internet, este es un muy buen ejemplo de cómo hacerlo bien. Si os metéis en la web elartedebrindar.es os encontraréis con una página que nos permite ver el anuncio (hasta ahora nada nuevo) PERO que además incluye un making off y unos tutoriales (impartidos también por Ricardo Darín y Michelle Jenner) para, efectivamente, aprender el verdadero arte de brindar. En estos pequeños vídeos te hablan de la forma de la copa, cómo llenarla y sostenerla, de la duración ideal del discurso, de cómo hacer un final triunfal… Vaya, que en definitiva aportan una información complementaria a la que se daba en un principio en el anuncio. Esto es lo que a mí me gusta, esto es narrativa transmedia de verdad. Bien hecho, Freixenet.

En cuanto a lo primero que me viene a la mente al ver el anuncio navideño de El Almendro, es… No lo sé Rick, parece falso. A pesar de estar ya muy manido eso de los reencuentros de seres queridos que están lejos, reconozco que es la línea que lleva desde SIEMPRE la marca El Almendro, así que por lo menos en eso, un punto a favor por ser fieles a su rollo de siempre (un poco el mismo que el de café Marcilla, vaya). A parte de eso, el uso de un polígrafo (y aquí Telecinco ha hecho MUCHO DAÑO) me parece un tanto ridículo. Pero igual eso es cosa mía. No sé, no me lo creo. Me parece más de programa de cotilleo de las dos de la madrugada donde se intenta descubrir quién se acostó con quién que una máquina que de verdad sirve para descubrir algo. (PEQUEÑO PARÉNTESIS) Y hablando de polígrafos… ¿¿Cómo de genial ha sido el final de “La Casa de Papel”?? ¿Eh? (FIN DEL PEQUEÑO PARÉNTESIS).

Pero volviendo al anuncio… Otra cosa que me gusta es la de sacar la verdad en la pantalla sobre todos esos regalos que nos hacen (y hacemos, ojo) que no nos gustan nada. Porque, señoras y señores, eso es una realidad. Y no pasa nada. Todos nos equivocamos, y a fin de cuentas lo que importa es la intención. ¿No?

Llega el turno del de El Corte Inglés. Este ya sólo con la música me gana. Y es que, para quien me conozca o haya estado conmigo durante mi último año de carrera, no es ninguna sorpresa que la música de los 80 me tiene enamorada. Es más, de haber salido este anuncio hace dos años, habría estado presente en la muestra analizada de mi Trabajo de Fin de Grado. Donde se ponga una buena canción ochentera, que se quite todo lo demás.
Lo que más me gusta de este anuncio es la sencillez. Vamos a ver, si la Navidad consiste en celebrar y se supone que es una época feliz… Celebrate good times ¡y a bailar! Y basta. Ni guiones super rebuscados ni efectos especiales. Una música pegadiza, bailonga y alegre y totalmente relacionada con el mensaje que se quiere transmitir. Nada de cosas ñoñas o tiernas que están muy bien pero también muy vistas. ¿Qué más se puede pedir? Un 10 para El Corte Inglés, fan de sus anuncios siempre.

Y no podía terminar con otro que no fuera mi favorito de este año: el de Famosa. Porque antes hablaba de música pegadiza, y este también la tiene. Su canción de toda la vida, mítica. Y tampoco tiene cosas ñoñas, tiene realidad pura y dura. Hola, los niños se convierten en adolescentes tarde o temprano… Y luego en adultos. Y aunque a algunos aún nos siga emocionando jugar al pilla pilla, al escondite o hacer muñecos de nieve (no hay más que ir a un Intercambio Juvenil para ver lo bien que se lo pueden pasar un grupo de veinteañeros jugando a estas cosas, o haberme visto a mí esta tarde en el parque de enfrente de casa), esa etapa de jugar con juguetes acaba pasando y muchos padres no son conscientes de ello, o se dan cuenta tarde, o le dan más importancia a otras cosas que también son importantes y al final, pasados los años, se arrepienten.
Así que me parece fantástico el mensaje de este anuncio. A-pro-ve-cha. Ahora que todavía son pequeños. Ahora que todavía quieren jugar… contigo.
He leído opiniones por ahí que dicen que se muestra una imagen un tanto frívola de lo que son los adolescentes. Y, vamos a ver, yo que me siento más cerca de esa época que de la adultez… No me siento en absoluto ofendida. Es más, me veo reflejada en algunas situaciones y creo que Famosa tiene toda la razón del mundo. Porque yo he tenido la suerte de tener unos padres y madres (así, en plural, yo me entiendo) que me han querido todo lo que han podido y más y han bebido té imaginario, hecho como que comían espaguetis cuando eran algas de la playa, construido conmigo Exin Castillos y se han dejado maquillar con kits de La Señorita Pepis.
Pero también sé de primera mano que muchos niños hoy en día no tienen esa suerte, por diferentes motivos. Así que me parece una idea maravillosa la de llamar la atención de los padres, que a fin de cuenta son quienes tienen la última palabra a la hora de comprar los regalos. ¿No será mejor comprar un kit de plastilina, un pack de herramientas de juguete o un muñeco para poder compartir tiempo de calidad con tu hijo/a… que, por ejemplo, un videojuego o algo que lo que haga es alejarlo de ti? Buenísima reflexión la que nos propone Famosa. Un 10, sin duda alguna. (OTRO PEQUEÑO PARÉNTESIS) ¿Vosotros sabíais que el nombre de la marca “Famosa” viene de “Fábricas Agrupadas de Muñecas de Onil Sociedad Anónima”? Bueno, bueno, bueno, yo lo descubrí en una clase de la universidad hace unos tres años y todavía sigo en shock. Como cuando descubrí que la palabra “sombrero” es así porque sirve para dar sombra. Muy loco todo. (FIN DEL OTRO PEQUEÑO PARÉNTESIS).

En resumen, el 2017 no ha sido mi favorito en cuanto a anuncios navideños, pero sí hay un par que me han parecido muy guays, como habéis podido leer. Igual el no haberlos visto así de sorpresa en la tele sino el haberlos buscado en Internet, ya habiendo escuchado algunas opiniones antes, puede haber afectado a mi opinión. Nunca lo sabremos. Veremos la Navidad del 2018 dónde me pilla…

Primer trimestre en Milán: ¡completado!

¡Y sólo quedan nueve! No, definitivamente no me lo creo.

foto Milán

No me puedo creer que hayan pasado ya tres meses (¡¡tres meses!!) desde aquella mañana lluviosa en que llegué a Centrale con mis dos maletones, uno en cada mano. Desde entonces he hecho taaaaantas cosas…
He viajado, he hecho diferentes tipos de trabajo como voluntaria (como “staff” en intercambios juveniles, como educadora en un doposcuola ayudando con los deberes a los niños, en temas de comunicación en la ofi, traduciendo documentos, participando en jornadas sobre movilidad europea, etc.), he conocido a un montón de gente, me he movido por toda Milán (y aún me siguen quedando rincones por descubrir), he comido varias comidas típicas…
En cuanto al alojamiento, no he parado quieta tampoco. Yo llegaba con la idea de instalarme ya en mi casita en septiembre peeero, por movidas que ya si eso vendrán a cuento en otro post, no he podido hasta hace un par de semanas. Después de estar en dos airbnb en Milán, dos semanas (una para un Youth Exchange y otra para el On Arrival Training) en Génova, otra semanita en Ligonchio y otra en casa de la encantadora familia de Alice (una compañera de la oficina que es un amor <3), ¡por fin puedo decir que estoy instalada! Ya he sacado prácticamente todo de la(s) maleta(s) –y caja, porque soy una bruta y me he traído mi vida entera aquí- y me empiezo a sentir como en casa.

Pero de lo que quería hablaros en este post es de unas cuantas cosas que he descubierto después de estos tres meses de vivir aquí. Esta está siendo, hasta la fecha, la estancia más larga que he realizado en el extranjero (en Brighton estuve sólo 21 días fuera) y sin duda estoy aprendiendo mil cosas que no se aprenden en libros. Tengo pensado hacer toda una sección de posts dedicados al SVE (dado que, obviamente, todo este año mi vida va a girar en torno a eso), así que aquí va el primero sobre “Cosas que he aprendido en mi SVE de Milán”:

– El italiano no es tan fácil como parecía
Maldito el momento en el que dije “uy, pero si sabiendo español y valenciano/catalán, el italiano es facilísimo”. Sí, JÁ. A ver, difícil no es. Se entiende prácticamente todo desde el principio y enseguida puedes ponerte a chapurrear un poco. En mi caso, a los dos meses me empecé a atrever a decir cosillas sueltas (y aún estoy en esa fase). Pero es que tampoco es que haya una pauta para identificar qué cosas son iguales al español y cuáles no. Lo mismo aquello que piensas que es diferente y no sabes cómo decir resulta ser EXACTAMENTE igual que el español, pero luego le metes patadas al diccionario italiano soltando itagnoladas como no pronunciar las “doppias” (o hacerlo donde no toca), italianizar verbos españoles añadiendo simplemente una “e” final, etc. Otra cosa de la que me he dado cuenta es de que soy muy propensa a coger tal cual las estructuras del español a la hora de hablar en otro idioma (y me pasa con todo, con inglés, italiano y valenciano). Pero me estoy dando cuenta de que no, que aunque en 99 ocasiones sí se pueda hacer, siempre hay 1 en la que queda rarísimo hacer la traducción tal cual. De momento todo el italiano que sé es el que he ido aprendiendo “en la calle”, pero prometo ponerme próximamente en serio con el curso de la plataforma OLS que ofrece Erasmus+, con los apuntes que tengo del On Arrival Training y con los libros de Italiano que he heredado de una amiga que está de vuelta en España.

– Y no hay un solo italiano
Sí que existe el italiano “estándar” que es el que se utiliza en general en los medios de comunicación, entre la gente de ciudades grandes como Milán y en las escuelas. Peeeero resulta que cada zona tiene su propio dialecto. Pero no sólo cada zona, cada pueblo. Y SON INCREÍBLEMENTE DIFERENTES ENTRE SÍ. De verdad, podéis ir a un pueblo y escuchar a los señores mayores hablando en un dialecto irreconocible (incluso si eres italoparlante) e irte al pueblo de al lado y escuchar otra cosa totalmente distinta. Sé incluso de gente a la que le cuesta entender a sus propios abuelos porque hablan en el dialecto del pueblo X. True story. Y ya no hablemos de los acentos. Siempre he pensado que el “acento italiano” era uno y, como mucho, existía diferencia entre norte y sur. Pero resulta que cada región tiene (a parte de, por supuesto, su propio dialecto) su propio acento y entonación a la hora de hablar.Total, que al final todas estas cosas me han hecho ver que lo que para mí antes era “italiano” a secas, resulta que tiene unas cuantas variantes. ¿Y lo que mola eso? Es como en España. A mí me flipa que tengamos en un mismo país más de tres lenguas diferentes,

– Las puertas en Italia tienen pomos por fuera
Sí, sí, como lo leéis. Por fuera. Obviamente por dentro también pero, ¿por qué narices hay un pomo fuera? La explicación que he escuchado más veces es “por si te quedas fuera sin llaves, para poder entrar”. Ahora bien, yo lo siento mucho pero eso no me vale como justificación. Igual hay una tasa altísima de españoles que se quedan fuera de sus casas con las llaves dentro y yo no me he enterado, pero vamos a ver: si hay un pomo fuera eso supone que desde fuera pueden entrar, por lo que tienes que cerrar SÍ o SÍ con “llave” desde dentro o en el caso de que seas el último en salir de casa. Un cacao cuando sólo tienes un par de llaves para cuatro. Lo he vivido y no os lo deseo a ninguno.
¿La parte buena? Supongo que esto también es un signo de confianza entre vecinos, y eso es bonito 🙂

– El Nestea no existe en Italia
Bueno, según Google sí. Pero, al menos yo de momento, no he sido capaz de encontrarlo igual que el que hay en España. Hay Estathé (que hace bien poquito descubrí que hace un juego de palabras con “estate = verano”… Lo dicho, piano piano pero voy aprendiendo, ¿eh?), hay té de la marca San Benedetto (equivalente a “Fuente Primavera” en España), hay marcas blancas… ¡Pero no encuentro Nestea en ninguna parte! Y diréis “vaya tontería, tampoco va a acabarse el mundo por eso” y tendréis razón. Pero resulta que es un refresco con el que me gusta darme un capricho de vez en cuando y seguro que alguno sabe lo desagradable que es ir a beber algo esperando encontrar un sabor concreto y BAAAM encontrar una cosa dulzona que intenta emularlo peeeero no.

– También se aprenden cosas sobre el español como lengua fuera de España
Como por ejemplo… ¿vosotr@s sabíais que tenemos letras/sonidos que en otros idiomas no se pronuncian? Y no, no me refiero a la Ñ. Que yo, simple de mí, pensaba que era la única letra “nuestra” y para nada. Es más, en italiano está suuuuper presente a nivel fonético (sólo que escrita como “gn”) e incluso la usan en ocasiones en las que nosotros no. Por ejemplo, nunca voy a entender por qué nosotros le llamamos “Bolonia” cuando ellos lo pronuncian “BoloÑa”. Unbelievable.
Pero como ya he dicho, no me refiero a la Ñ, sino a la X, la J y a la Z. Sí amigos, pedidle a un amigo extranjero que pronuncie justamente esa palabra “extranjero”. Alucinante pero, por ejemplo, la “j” resulta muy difícil de pronunciar cuando no has aprendido a hacerlo desde bebé. No veáis lo que me río yo cuando cogen aire y dicen “hhhhamón” (casi igual que cuando se ríen ellos si yo pronuncio “ogi” en vez de “oggi”).

– Y también se aprende a apreciar de dónde vienes una vez fuera
Ahora es cuando me voy a poner un poco nostalgicona. Yo siempre, desde que empecé a tener uso de razón, he querido vivir fuera de España. Siempre que me han preguntado cómo me veía en un futuro decía que quería vivir en el extranjero. Y no es algo que haya dejado de pensar, para nada. Pero sí que es verdad que llevaba una temporada de “saturación” en cuanto a lo que vivir en España (o Altea, más concretamente) se refiere. Y necesitaba salir. Quizá justamente para eso, para aprender a apreciarla de nuevo. O de una forma distinta a como lo hacía antes. Con esto no quiero decir que mi plan de vida sea comprarme una casita frente al mar en la Costa Blanca. Ni mucho menos. Pero sí que es cierto aquello de “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. Por ejemplo, aquí me emociono y estoy de muy buen humor si sale un día soleado en vez del habitual cielo gris con niebla que cala hasta los huesos, mientras que antes podía contar los días grises del año con los dedos de una mano (quizá estoy exagerando… pero se me entiende, ¿no?). O cuando escucho hablar español por la calle se me va la oreja detrás y cuando tengo la posibilidad de hablar en español con algún colega me siento como más “en casa”. Y la verdad es que me alegro de que me esté pasando esto. Nunca en mi vida me voy a ver como una persona patriota, pero sí que me gusta ser capaz de apreciar aquello con lo que he crecido y, sobre todo, cuando es gracias a un tipo de aprendizaje intercultural como lo es la experiencia del SVE.

Pero espera, espera… ¿que no sabes qué es un SVE? Aquí te lo cuento todo todito 🙂

Y ahora sí que sí, retomo el blog con más energía que nunca así que: ¡nos leemos pronto!

Recetas de helados (sin lácteos) DELICIOSOS

Hoy os traigo unas recetas de helados sin lácteos para chuparse los dedos. Y lo de deliciosos no lo digo (sólo) yo, sino todos los que han tenido la oportunidad de probarlos 😀

Una es bastante más sencillita que la otra, por lo que recomiendo empezar con ella para ir cogiéndole el truco. En mi caso utilizo la heladera de la tienda Casa, que es genial y cuquísima, peeero se pueden hacer con cualquier otra heladera o sin ella, utilizando recipientes y palillos para hacerlos en modo “polo” (aunque yo recomiendo hacerlos con heladera porque quedan muuuucho más cremosos y sin cristales de hielo).

Lo de no utilizar lácteos es porque desde hace ya un tiempo trato de evitarlos por temas de salud, pero estoy casi segura de que la misma receta utilizando una base de helado convencional (con nata y esas cosas), saldrá igual de deliciosa. Aún así, que no os asuste utilizar leche de coco. Los helados no saben para naaaada a coco. ¡En absoluto! Eso sí, quedan cremosíiisimos y esa base de leche de coco sirve para cualquier sabor de helado que se os ocurra hacer. De momento, aquí os dejo mis propuestas, a cada cual más buena:

heladera Casa

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Mis favoritos de Altea y alrededores (¡parte 2!)

Como ya os comenté hace un tiempo, aquí tenéis la segunda parte del post “Mis rincones favoritos de Altea”. En esta ocasión he añadido 6 más y no me he limitado sólo al término municipal de Altea, ya que lo más habitual cuando vives aquí es moverte por toda la zona (Alfaz del Pi, Calpe, Benidorm…).

Así que, personas viajeras que tengáis pensado venir por la bonita Costa Blanca este verano, aquí os dejo algunas recomendaciones 🙂

Altea

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